4 Sencillos Pasos para Crear un Hábito de Estudio Eficaz en el Aprendizaje de Idiomas

por Jennifer Geacone-Cruz | Aprendizaje | 19 May 2017

Parecerá algo muy sencillo, pero una de las claves a la hora de aprender un idioma de modo efectivo y eficiente es tener un hábito de estudio regular y continuado. Aunque parezca increíble, el modo de hacerse con este importante hábito de aprendizaje se puede conseguir siguiendo cuatro sencillos pasos. Si lo que realmente queremos es ser capaces de usar otra lengua, debemos entrenar como si se tratara de ir al gimnasio. Tal y como ocurre con cualquier otra actividad positiva a largo plazo, lo primero es formar el hábito para después hacerlo parte de nuestras vidas.

El modo de hacerse con este importante hábito de aprendizaje se puede conseguir siguiendo cuatro sencillos pasos...

Al hacer hueco en nuestras vidas para estudiar un nuevo idioma, estamos introduciéndolo en nuestra rutina diaria y convirtiéndolo en parte de nosotros mismos gracias al propio hábito de aprendizaje.

Uno de los mitos más populares con respecto a la creación de hábitos es que, por regla general, nos lleva 28 días establecer uno. Lo cierto es que la ciencia ha demostrado que convertir una conducta específica en un hábito automático lleva una media de 66 días, lo que no convierte este proceso en algo complicado, a pesar de que 66 días puedan parecer demasiado tiempo: recuerda que nuestro objetivo es establecer una conducta de aprendizaje a largo plazo.

La clave para superar la barrera de los 66 días es establecer objetivos cortos y sencillos de alcanzar que, si te fijas, son pequeños hábitos en sí mismos. También denominadas micro-hábitos, estas pequeñas rutinas se transformarán poco a poco en hábitos a largo plazo (aquí podrás acceder a un estupendo video en inglés sobre la teoría de los micro-hábitos).

He aquí cómo hacerlo:

No te pongas objetivos demasiado altos

Si te pones un objetivo sencillo y fácil de alcanzar, que te ayude a sentirte realizado/a, dejan de existir excusas u obstáculos para no hacerlo.

Introducirse lentamente en un nuevo hábito sin saturarse ya es un primer paso. En este caso, un buen modo de comenzar podría ser iniciar sesión en Lingvist y echar un vistazo a la primera tarjeta del grupo “palabras para repetir”.

No es necesario que hagas la tarjeta: tan sólo inicia sesión y echa un ojo.

Mantén tu compromiso

Comprométete durante toda una semana a acceder al sistema al menos una vez al día para comprobar el estado de tus tarjetas. Por supuesto, sólo completa la tarjeta si quieres en ese momento. Si es así, puedes intentar hacer cinco, diez o las que desees: lo importante es acceder al sistema todos los días.

En ese punto, podrás sentirte ya satisfecho/a de haber tomado la decisión de acceder al sistema todos los días, y de hacerlo sin fallar. ¡También podrás añadir la satisfacción de completar algunas tarjetas correctamente!

Este sentimiento de satisfacción inicial te irá animando para hacer cada día un poco más y adquirir ese micro-hábito. De este modo, habrás creado un pequeño espacio en tu rutina para el micro-hábito, al cual podrás ir sumando otros.

Amplía tu horizontes

Después de completar tu primer micro-hábito— acceder al sistema una vez al día durante una semana y echar un ojo a la primera tarjeta —busca un modo de ampliarlo. Puedes establecer un tiempo límite después de acceder, dos minutos, por ejemplo. De este modo, una vez vuelvas a acceder como parte de tu nuevo micro-hábito, podrás poner un cronómetro y pararlo a los dos minutos: durante ese tiempo tu objetivo será hacer tantas tarjetas como puedas.

El próximo paso será llevar a cabo esta actividad durante la siguiente semana.

Mientras introduces nuevos micro-hábitos en tu rutina diaria, recuerda ir añadiendo otros nuevos cada vez que completes uno —como si se tratara de una cadena.

Continúa añadiendo micro-hábitos

Mientras introduces nuevos micro-hábitos en tu rutina diaria, recuerda ir añadiendo otros nuevos cada vez que completes uno —como si se tratara de una cadena. Con cada pequeño hábito que añadamos a nuestra rutina, podremos añadir otros y acomodarlos sin dificultad dentro de nuestras rutinas.

¿Qué puede haber más motivador que eso?

El aprendizaje de idiomas es un proceso, no un fin en sí mismo. Enfocar el proceso como algo en desarrollo que se integra poco a poco en tus hábitos y tu manera de ser, no sólo te dará más soltura en tu lengua de aprendizaje, sino que también te ayudará a sentirla como tuya y, de ese modo, expresarte de modo completamente natural.

¿Qué micro-hábito para aprender idiomas te vas a proponer? ¡Nos encantaría saberlo! ¡Compártelo con los miembros de nuestra comunidad en el Foro de Lingvist!